Lucio Muñoz (Madrid, 1929-1998) pertenece a la generación de artistas españoles de los años cincuenta y es considerado uno de los pioneros de la abstracción en el país.

La crítica destacó la potencia expresiva de su pintura, llena de misterio y con una gran presencia de la naturaleza. A ella hay que sumar su obra gráfica (con decisivas aportaciones técnicas al grabado de gran formato) y las obras murales, entre las que destacan el ábside de la Basílica de Aránzazu, en Oñate (Guipúzcoa), y el mural que preside el Pleno de la Asamblea de Madrid.

Ha expuesto en numerosas ciudades de todo el mundo y participado en ferias como ARCO y su obra se encuentra en destacados museos y colecciones tales como: Biblioteca Nacional de España, Fundación AENA, Colección Banco de España, Colección Banco de Santander, The Chase Manhattan Bank, Nueva York, Estados Unidos, Fundación Juan March o Fundación “La Caixa” entre otras muchas.

Así mismo, cuenta con premios como la Medalla de Oro de la Bienal de Arte Sacro de Salzburgo, Premio de Grabado Arteder, Premio Nacional de Artes Plásticas, Premio CEOE y Medalla de Oro al Mérito de las Bellas Artes.