Jose María Navascués (Madrid, 1934 – Oviedo, 1979)

La obra del escultor y pintor José María Navascués fue de vital importancia en la Asturias artística de los sesenta y setenta, siendo hoy considerado como uno de los artistas más singulares del panorama español de la segunda mitad del siglo XX.

En su trabajo destacaba la original manera de entender la naturaleza y las formas orgánicas, con soluciones técnicas que aún siguen suscitando perplejidad. Natural de Madrid, se trasladó a Gijón en 1939 y en 1954 inició, como pintor, una etapa cubista, que desembocó luego en registros cercanos al expresionismo y la abstracción lírica.

Pero su preocupación por las formas anatómicas y los procesos vitales le condujeron a la escultura, escogiendo la madera como material primigenio, que protagoniza sus esculturas más conocidas y admiradas.

Fue seleccionado para la XV Bienal Internacional de Escultura de Sao Paulo en 1979, y expuso también en diversas ciudades de España, Bruselas, Munich, París y Basilea. Tras su fallecimiento, la II Bienal Nacional de Arte Ciudad de Oviedo le dedicó uno de los primeros tributos póstumos.

Sus obras se encuentran en colecciones públicas y privadas como la del Museo de Arte Abstracto Español en Cuenca, el Museo Jovellanos de Gijón -en el que hay una galería enteramente dedicada al artista- y el Museo de Bellas Artes de Asturias en Oviedo, que cuenta con una sala nombrada en su honor: el Espacio Navascués.